El hombre invisible


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Yo solo fui para ella

como el hombre invisible

el espía que nunca existió

el fantasma del Louvre

la oreja de Van Gogh

Una duna en Arrakis

sin gusano ni specia.

Como la sombra negra

que se refleja al fondo

por detrás del Telón

Como una enana blanca

que brillaba en el cielo

sin que nadie la viera

yo fui como Cyrano

en la selva sin nombre

del doctor Livingstone

fui como un día de junio

dentro del almanaque

que perdió Sigmun Freud.

Yo solo fui para ella

como algunas espadas

que se arrojan al mar

cuando acaba la guerra,

La espada Lancelot.

Fui un instante de miedo

una ostra sin perla

yo solo fui para ella

como una nube enferma

que explotara al calor

de las llamas que duermen

en la boca de un Dragon.

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Usted.-


carteles-dolor-amor-toleran-desmotivaciones

Usted me tienta sabe,

me tienta a hacer las cosas

mas desesperadamente tontas.

Me tienta de ridiculo,

le acudo como mosca a la sopa.

Voy de tumbo en tumbo

pensandola sin verla.

Usted me tienta a organizar

mi mundo con inclusiones

nuevas y distintas.

Con razones de peso

que nunca he sopesado.

Me tienta a ver la vida con descaro

como si no quedase tiempo.

Uste me tienta sabiendo

o sin saberlo;

a querela de a poco,

a pensar en su vida

como si ya fuese la mia.

A caminar lloviendo

sin paragua y sin lluvia.

Tus cosas .-


tu casa

Tengo las llaves de la casa,

y no me atrevo

a abrir la puerta

por temor a encontrarme

tus cosas y sin ti.

Entro en bares del barrio

a beber sin medida

todo antes que encontrarme

tus cosas y sin ti.

Paseo bajo el balcón de la

buhardilla,

con la cabeza llena

de viejos sentimientos

Prefiero dar mil vueltas

por toda la manzana

antes de entrar en ella

y encontrarme

tus cosas y sin ti.

Estoy anclado en viejos

paroxismos que me alejan

cada vez más de esa puerta.

Se tan perfectamente

lo que hay allí detrás.

Temo algún arrebato que me haga

abrir y verlo todo

y encontrarme

tus cosas y sin ti.

Tengo las llaves de la casa,

las tengo y ¿para qué?

No podría soportarlo

estar en ese sitio, rodeado

de tus cosas y sin ti.

 

Refugiados.-


 

destierro

Al principio nadie sabia nada,

y esa ignorancia era casi hermosa,

pues reagrupaba el mundo en un suspiro

como un nombre indecible, o una sombra

 

Al principio soñábamos con cosas

que no estaban previstas, ni acordadas

eran sueños que solo reflejaban

nuestra necesidad de que el destino

no nos diera de lado en el futuro

 

Y no recuerdo bien si fue al principio

también, cuando llegaron

tantos malos augurios que dejaban

nuestros ojos abiertos y asombrados

nuestra boca rota y el destierro en ciernes.

 

Volver a la fuente.-


olvido copiar

No hay cosa más triste

que haber sido.

Pero conviene rebelarse

A tiempo

Y llenar de razones

El olvido.

Algunas noches me quedo despierto liquidando asuntos con mi mala suerte,
Algunas noches lo llamo empate,
Algunas noches desearía que mis labios pudieran erigir un castillo,
Algunas noches desearía que se hicieran más pequeños.

Pero todavía despierto, todavía veo tu fantasma,
Oh Dios, todavía no estoy seguro de qué es lo que defiendo, oh,
¿Qué es lo que defiendo? ¿qué es lo que defiendo?
La mayoría de las noches, ya ni lo recuerdo…….

(some nights)

Los Putos de la noche.- (Salvador Darío)


Salvador Darío copiar.jpg 2

Publicó un solo libro pero en él condensó gran parte de su poética junto a algunas otras afirmaciones , un tanto intrusas, en cuanto a su plasmación, dado el momento histórico en el que fueron escritas o editadas.

Su obra no pasa inadvertida para el que sabe entresacar de ella los mas que atisbos de interés que posee, veamos sino este poema, con una intrincada percepción del dolor, del fracaso y de la perdida, resuelta de manera sarcástica en su ultimo verso, como queriendo obviar todo lo anterior. En él su complejidad es su llaneza.

He aprendido a callar
para que se me entienda
Y a falsear el placer
Para que la lluvia del dolor
Sea más benigna

Noto haber llegado a alguna parte
Porque la sombra perdió mi rastro

Soy un farsante vencido
La única musa que me acompaña
Es la del atún.

Sus poemas podriamos decir que salen de las tripas, y no nos equivocaríamos, puesto que aunque su fuerza radica en la desazón y el desanimo que la vida provoca, deja traslucir en lo más recóndito un incombustible amor por ella, sin estar exento de una enorme carga de ironia:

Es fantástico morirse
Acabo de hacerlo
Y todo el mundo habla bien de mí
Hasta me añoran y todo, oyes ¡
¡Oh yesca, hupe, noli¡
Ni las puertas abiertas tienen morbo
Ni el alma sangra
Pero duele
Y es un dolor cruel
Que no se puede cautivar en un concepto
Para reconocer toda su extensión y angustia.
Feliz el cuerpo
Que tiene antídotos para el malestar
Gozosos lo cerdos
Que se revuelcan en la charca
Sin nada que esperar, salvo pitanzas.


Para mí su aportación básica, la que realmente da un soplo de aire fresco a la poesía no editorial, o marginal, por llamarlo de algún modo, de finales de los años ochenta, del siglo XX, que es cuando está obra fue escrita, es su exacerbación de la ironia, incluso de cierto cinismo, hasta cotas nunca sospechadas anteriormente en ningún otro poeta de su época.

Mi amigo el caníbal se desayuna unos mejillones vivitos
Humeantes y con aroma a bacalao,
Y guarda los clítoris para la merienda.
Que gran amigo, mi amigo el caníbal
Que estupendo serrallo tiene el “mamoncete” en sus intestinos
Piensa abrir un puti-club por la acera del ombligo
Opina que el verano es la época de los horteras de pellejo acicalado
También dice que la lectura es como la masturbación:
Una actividad solitaria e imaginativa
Pero que cosas dice¡ y lo que es mas grande aun que cosas hace¡
El otro Día, si ir más lejos, lo arranco del almanaque
Y lo tiró a la basura
Al preguntarle por su actitud
Me contó que se fue a pasar el fin de semana a su pueblo
Y que esperaba volver
con unas cuantas tripas de salchichón casero
Y con una mojama que había criado en la bañera
Así de arborícola es mi amigo
Le preguntas por la salud y te responde que las siete menos cuarto
Le invitas al zoológico y se cree que está en un restaurante
Le pides una sonrisa y te enseña los dientes.
Le llevas de paseo por una zahúrda y dice:
Que bonito es el palacio de “vaquinjan”.
Son muy duchos los ratones de biblioteca
Lo malo es que se lo crean.


Podríamos considerar al autor sin ánimo alguno de encasillamiento  como  precursor, en parte, de la literatura “pulp” de los noventa, por ese cierto cultivo del lenguaje, sencillo, directo, y muchas veces obsceno y repulsivo. Aunque estas connotaciones no sean sistemáticas, ya que en determinados momentos de su obra se traslucen otro tipo de pulsaciones:

A sudor me sabe el aire que respiro
Feromónico aroma de hembra
Que enloquece mis sentidos
Te veo porque te huelo
Porque te quiero esencia
Adoro tus vaivenes publicitarios
Las muescas que clavas en las esquinas
El presagio de la materia,
Fingir que te has ido


Sus afirmaciones casi nunca son desdeñables, si bien es cierto que a veces, su coloquial hacer, desvirtúa su esencia, no hace falta acudir a ningún trasfondo para encontrar la verdad.

Deben ser estos tiempos que corren
En lo que pensar parece no tener sentido
En los que sentir es una perdida de energías
Ver, oír y tragar
Esa es la máxima
Como la televisión
Exactamente como la televisión


Como el mismo dice: “para estar al día hay que ser un clásico”. Aunque puede parecer a veces categórico, sus conceptos van mas allá, aunque en ellos se vislumbra su entorno hostil, no se deja llevar absolutamente a la degradación ni al culto al fracaso, sino a connotar su esencia, a hacérnosla visible, palpable, a veces tan solo a sugerírnosla.

Hace calor, me sudan las muelas
Me escuece la lengua, me hierve el ombligo
Soy un asesino del tiempo silencioso
Oculto tras una negación voy controlando el tráfico
De desechos de carne viva que no cesa de raspar mis pestañas.
Algunos caen en el aparato digestivo
Mientras la meretriz de la melena verde
Se lame el clítoris con las gacelas del bienestar.

!Al muerto siguiente¡ venimos en son de ludismo,
vendemos bacterias de alegría, equinas de plata,
Sueños líquidos, somos los putos de la noche


El libro del que estoy entresacando esta crónica sobre la obra de Salvador Darío Navas, exigua, pero intensa. No se puede encontrar en ninguna librería, ni biblioteca, ni siquiera en Internet, dado que han transcurrido 25 años, desde su limitada publicación de 500 ejemplares, es por ello que su valor al transcribirlo en este artículo lo hace aun más atractivo, puesto que el tiempo transcurrido no lo ha hecho envejecer lo mas minimo, sino por el contrario los margenes en donde se mueve suelen estar siempre en la mas iracunda actualidad. Como deglutidor frecuente de sus textos, de los que incluso me atrevo a confesar haber utilizado alguna que otra vez coloquialmente, quiero entresacar antes de terminar uno o algunos de para mi gusto, sus mas bellos pasajes, como el citado a continuación, el cual como todos los del resto del libro carece de titulo, pues esa es la forma común en la que el autor decide exponerlos.

Hacia los abismos en forma de palabra
Atino a convencerme
Un labio descansa en la flor de la paz
La piedra y el ojo vuelan
Su sangre es un río de tinta blanca
………………………………………………………………………….

El amor es salvaje
Como la paloma cuando bebe de las cuencas de los ojos
Y dulce
Cual veneno lento
Que va aniquilando la memoria
El amor no es para  cursis,
Ni para pusilánimes,
Ni para animales de bellota.
Amor se explica amando
En sus dominios
La razón claudica
Tiempo y pasión se eternizan en un segundo
Y todo el mobiliario del universo sobra
Y todo importa un carajo
Amor es hacer las cosas por la cara.


Y para despedirme ese poema en el que nos fundimos como granos de arena, en el que nos reconocemos cada cual a su manera un poco, y que nos deja ese sabor tan agridulce de la pérdida.

Pérdida que para mí en particular se hace mas significativa al saber que el autor de estos poemas decidió después de esta primera y única incursión literaria mantenerse en silencio desde entonces.

Cada uno es como es
Pero algunos no lo quieren saber
Fingen  Aparentan  Mienten
Se aprovechan
Nosotros los románticos
Los nobles
Los tímidos
 Los sensibles
Los que tenemos complejo de discreción
Es decir:
 Los perdedores
Los gilipollas
Nos cagamos en todos los cerdos
Hipócritas
Mentirosos
Y rajamos de nuestra miserable condición
¿Pero quienes somos nosotros?

 

A lo que yo añadiría,  – Somos los putos de la noche, ¿Quién si no?

 

Hoy era el dia.-


Hay un final preciso,

desesperado por llegar y arrastrarte,

entre esa polvareda de inexplicables

ritos,

se desdibuja el arco de tus cejas

cuando intentas saber

si te conduce

al lugar

de las sombras,

o quizás por el contrario

te observa disciplinadamente

solo como un objeto

de estudio.

En la hondura del verbo sin palabra

he  desflorado a la virgen

que llevaba conmigo.

Esta larga agonía

solo es la vida.

Nadie nos advirtió que hoy era el día

de volver al infierno.