La muerte unicamente.- (Luis Antonio de Villena)


villena01

Me ejercito en trazar esta cronica alrededor del poemario de Luis Antonio de Villena del mismo titulo, quizas porque desde aquellos ya viejos año de la decada de los 80 del siglo pasado, fue desde los que yo me inicie en el amor por la poesia. En el intenso y extenso periodo desde aquel entonces yo me he difuminado en mil secuencias proyectando canciones, dislates, y poemas, que no alcanzan ni en sombras el concepto de Poesia, que autores que por aquellos entonces yo empezaba a leer a la vez que ellos empezaban a publicar, han alcanzado.

Uno de ellos sin duda es Luis Antonio, hombre abierto y versatil, platicador ameno y culto, que a veces por aquello del extasis de los años mozos me parecio a ratos pretencioso aunque en ningun momento vacuo.

Si es cierto que ese aura impostada a lo Oscar Wilde, me chirriaba un tanto en sus variaciones de aquel tiempo y en sus representaciones incluso televisivas.

Mas tarde me descubrio a Luis Garcia Baena y a todo el aura poetica cordobesa de aquel grupo, que se dio en denominar: Cántico.

Sin duda ello provoco un inesperado reencuentro con su obra. De la que no habia seguido mucho, posterior a este libro.

¿Importa tanto hoy este nuevo fracaso?

Es cierto que podria cobijarme en un cuerpo,

abrazos conocidos para pasar la noche…

Pero frecuentemente el amor o su imagen

y el cuerpo de una noche -repetido- ocultan en fracaso

Porque unque tibio es su calor, grato el cariño,

no eran exactamente cual los imaginabamos:

La pasión absoluta, un milagro carnal, o la estrella

brillando, para siempre jamas sobre la frente….

No importa pues que hoy, desdeñando el presente

y sus regalos, asuma yo de nuevo el rol de perdedor,

y echando la capa sobre el hombro, altivo y triste,

abandone el ruido del burdel, y salga nocturno y solitario.

(Meditación de otoño).

No obstante el centro de mi cronica no será sobre su poesia posterior sino sobre este libro titulado “La muerte únicamente”. Quizas porque aunque él lo niegue en su postfacio y advierta
que no se puede considerar que pertenezca a la poesia de la experiencia, que inaugurara aquel otro ilustre poeta Jaime Gil de Biedma. Para mi si que tiene connotaciones similares.

Volver atras; al imposible amor.

Volver a llenar cuanto desperdiciamos

Seguir dos horas mas contigo

en esta tarde. Mirarte mas a los ojos.

Dormir entera contigo aquella noche

y volver tambien a lo que tuvimos.

Volver sobre todo a tu increible hermosura,

es cuanto quisiera esta torrida tarde.

Porque anoche, ayer, esta mañana,

he buscado tu cuerpo en cada cuerpo

bello -como el amor, como el deseo hermoso-

que veia en el sol, junto al agua…

Y aunque me cuenten de ti

tanto final, tanto lo que ya no eres

(mentiras y verdad mezcladas)

y que persigues ahora lo que

tu mismo fuiste en otras ciudades

hoy sueño enfangarme contigo otra vez

amarte como si todo empezase

de nuevo, este mismo verano, aquella tarde:

seas tu quien seas, tuyo solo

el codiciable cuerpo alto y suave…

imposible forma al amor cerrada.

(El engaño de los cuerpos en dias de verano)

En esta sucesión de poemas resulta fascinante la sensualidad que se desprende. Aunque por su titulo, (entresacado de unos versos de Luis Cernuda, costumbre muy ejercida en el mundo de la poesia por casi todos lo autores) pueda parecer todo un enfoque a la deserción de la vida, al suicidio, a los males que arrastran hacia ella, no lo es. Como el mismo transmite; La muerte en este caso es la solución, metáfora, puerta hacia una diferente realidad perfecta.

Sobre esa base se desarrolla todo el libro, La muerte es la cita que se va generando a cada paso, es el rumbo, el camino, y la odisea. Se halla en cualquier tema en cualquier nombre de los que va recorriendo a lo largo de este camino, ya sea mencionando al nobel japones Yasunari Kawabata, o la comedia temprana de William Shakespeare, o al mismisimo Gabriele D’Annunzio, en su magnifico poema. (Principe di Montenevoso):

Soy de los que ardietemente detestan la injusticia

de los que creen que es indigno casi cualquier privilegio

y al tiempo soy clasista y amo la diferencia.

Creo en el pueblo y me llena de rabia la pobreza,

mas soy tambien feroz individualista, singular extremo.

Amo al amor sobre todas las cosas, detesto la ternura.

Soy altivo, intolerante, fuerte; pero debil como niño pequeño.

Aplaudo al que lo mata, mas me uno con el Zar y su destino

creo en la bondad como en un bien supremo,

mas haciendo daño -hay dias que- experimento jubilo

vivo en soledad la plenitud mas alta,

aunque el mundo me llame y su halago me encienda.

La vida me gusta toda, fervor de mis sentidos,

pero a su vea la muerte me tienta serenisima,

Soy de los que viven y quieren ya estar muertos.

Me gusta el sol y el infinito placer de los crepusculos.

Siendo este poema un canto alegorico hacia la figura del Italiano, no deja de ser a la vez un cierto autorretrato propio, de ahi que me siga trascendiendo un poco lo de la poesia de la experiencia. Esa poesia que en definitiva no es mas que la poesia de la vida, de esa vida de uno mismo reflejada y mortal.

Las primeras ilusiones que se pierden

(y hablo de sentimientos)

mueven mucho aparato de tragedia,

pero en realidad que poco importa.

………………………

Y cuando recuerdas como te ilusionaron ciertas cosas,

el gozo que vivistes tan intenso,

tantas puertas bien dispuestas por delante

has de decirte que ya no eres aquel,

te preguntas que ha pasado, pues no hace aunmucho tiempo,

y cuando itentas colocarte la vieja mascara

no cabe, los rasgos no corresponden,

hay sutiles variaciones, pero definitivas e ineluctables.

Asi es que sueñas quedarte en una isla,

empiezas a ser escéptico con el futuro,

te tiñes de añoranza, no te importa rebajarte

para pedir amor

………………………

y al que como tu pregunta si no es muy duro quedarse solo,

le respondes, sirviendote una copa y con triste sonrisa,

esa frase que tanto has estudiado, esa frase tan tuya:

Pero si todos estamos solos. ¿No lo sabes?

(Temas Crepusculares)

Pero no es solo esa muerte deseada, por lo que representa de ilusionante, el motivo y final por el que navega unicamente el poemario; en el autorretrato y en la soledad se plasman muchos de los momentos mas precisos de los dialogos, monologos a veces, del autor y sus seres imaginarios o reales, según los casos. Esa soledad que sirve apenas como meditación de vida, de transcurso, de tiempo, de deseos incontenibles y siempre insatisfechos.

El sol de Palermo despues de tantos viajes

el sabor helado del Pernod en un balcon abierto….

Y seguir, seguir a través de un invierno confortable.

Pero el monologo con uno mismo aburre

aunque se tantas veces necesario

y la soledad no es solamente saber que se está solo.

Es como un pozo que no acabase nunca,

una vieja pelicula que te hacen ver interminablemente

la conviccion segura (no hace falta argumentos)

de que todo es inutil y todo caedizo…

De que vivir es solo haber vivido, y es ahora mentira.

Ni la luz portentosa que envuelve las palmeras,

ni el mar siciliano como un mineral movil,

ni los cuerpos que la pasion ofredan tras las flores…

Ni el susto del muchacho ante el revolver

-que hara caer el cielo- son verdad absoluta.

Hay una sombra siempre detras del espectaculo.

Y si no es nuevo morir, vivir tampoco es nuevo.

(Locus Solus)

El libro aparece dividido en tres partes. Las tres tituladas en francés una primera: “La maison dieu”, “Le soleil, la segunda y Les etoiles la ultima.

Siendo esa segunda un tradado sobre el amor. Tal vez una comparativa entre la luminosidad del dia, y el amor mas sensual el amor en la plasticidad de todos los sentidos.

Ya que el mas alto amor es imposible

ya que no existe el alma pura convertida en cuerpo

ya que el instante detenido

no es mas que un grato sueño de la literatura.

……………………

Aunque quizas todo esto es mentira

y el unico amor posible

sea un ansia poderosa y humilde de estar juntos

de compartir problemas, de darse calor bajo los cubrecamas…

reir con la misma frase del mismo libro

o y a servirse vino a la par cruzando las miradas

..Quizas es feliz tal amor lleno de excepcionales minutos

y de mucha mucha vulgaridad cotidiana…

..….Y es la eleccion elegir lo que finalmente nos desgarra.

…………………..

Eres, al fin, el nombre de todos los deseos.

No importa si en ti buscamos la solicitud o la amistad.

No importa si es el rio dorado de la carne

o el alma, el inasible alma,

siempre la ultlima frontera

(de Tractatus de Amore)

……………………………..

Ya que nunca volverás a ser joven como entonces,

pide a la musica hoy que te devulve a Verona,

y en cualquier esquina de esta triste ciudad

ponle un pendiente de plata a aquel lejano amor,

y olvida que perdiste otro cuerpo imposible…..

…Yo no hice nada aquel dia.

Deambular bajo la luz, embriagarme de cuerpos,

refrescarme en el mar, olvidar que el tiempo existe.

Vivi solamente. Y de ese lado no brotan las palabras.

Entregado a la vida como si solo hubiese vida,

comprendi -sin voz- que todo el placer estaba para mi

y que todo el gozo me esperaba…

…Porque el Tiempo se escapó del tiempo,

y no sentimos que importase nada mas que aquellos

instantes vivos y el violento perfume de nuestra

propia gloria…

La felicidad nunca se posee cuando se anhela.

El Tiempo no lo eliminas voluntariamente.

Y pues el ansia está ahi, y el deseo está ahí

y el fuego brilla todavia,

hay que morir de sed- morir de sed- junto a la fuente.

(de Intento Rehabitar la Dicha)

Y es ya en la tercera parte del libreto, la titulada: “Les Etoiles” (Las estrellas), donde recoje, acodandose en un grupo de personages, podriamos decir, epicos o historicos (Miguel Angel, Petrarca, siempre muy presente la Italia en su ideario vital, Bethoven, o Quevedo) como recurso un puñado de poemas en los que depositar reflexiones propias dirigidas un poco por esos personages y hacia ellos. Como siempre, con La muerte unicamente, como protagonista de la farsa.

Nunca es buena la vida, aunque semeje en ocasiones luminosa

pues tras tanto afanarse…..

Al fin solo el sic transit dura y el resto es del gusano”.

Quede en respuesta a esta leve cronica, que ha sido realizada con la mejor intención aun teniendo en cuenta sus muchos errores, y la enorme posibilidad de equivoco en los conceptos expuestos. Lo digo para hacer incapíe en que son solo opiniones personales.

Y es que siempre que saldo deudas con algun poeta de los que maneja mi ideario lirico. Me acude una extraña sensacion de falta de rigor. Por lo que pido a los posibles lectores mil perdones. Quiero no obstante depedir a Don Luis Antonio de Villena erigiendo unos ultimos versos de su poema “Patria Mia”, para mi gusto autenticamnte exquisitos.

Más si tuviese el Universo un átomo tan solo de equidad

o bondad minima, alli me aguardarían tus ojos y tu voz,

y acurrudado en ti, contigo y con tu cuerpo

me irira entre tus brazos inmarchitable amor,

abajo, muy abajo por el eterno rio

de esta patria profunda:

Solos los dos entre muchos navegando

(Patria Mia)

Vestido de esqueleto (Oliverio Girondo).-


oliverio

Aún a pesar de que fue un descubrimiento muy reciente, hizo poso, como si se tratase de alguien a quien ya conocía de antemano, aun sin saber nada de él.

el Argentino, Oliverio Girondo pertenece a esa generación de poetas del primer cuarto del siglo XX.

Aunque realmente su poesía, es mucho mas vanguardista de lo que en un principio por estas fechas pudiera parecer. Viajero infatigable recorrió parte de Europa incluido España, una Europa y una España que ya no existen, pero que él recoge en acuarelas tan precisas que te trasladan en el tiempo.

Una corriente de brazos y de espaldas
nos encauza
y nos hace desembocar
bajo los abanicos,
las pipas,
los anteojos enormes
colgados en medio de la calle;
único testimonio de una raza
desaparecida de gigantes

Sentados al borde de las sillas
cual si fueran a dar un brinco
y ponerse a bailar,
los parroquianos de los cafés
aplauden la actividad del camarero,
mientras los limpiabotas les lustran los zapatos
hasta que puede leerse
el anuncio de la corrida del domingo

Con sus caras de mascarón de proa
el habano hace las veces de bauprés,
los hacendados penetran
en los despachos de bebidas,
a muletear los argumentos
como si entrarán a matar;
y acodados en los mostradores
que simulan barreras
brindan a la concurrencia
el miura disecado
que asoma la cabeza en la pared.

Ceñidos en sus capas como toreros
los curas entran en las peluquerías
a afeitarse en cuatrocientos espejos a la vez
y cuando salen a la calle
ya tienen una barba de tres días.

En los invernáculos
edificados por los círculos
la pereza se da como en ninguna parte
y los socios la ingieren
con churros o con horchata
para encallar en los sillones
sus abulias y sus laxitudes de fantoches.
Cada doscientos cuarenta y siete hombres
trescientos doce curas
y doscientos noventa y tres soldados
pasa una mujer.


(Calle de las Sierpes) 1925 CALCOMANIAS

Pero para mi fundamentalmente la poesía de Oliverio Girondo, no se reduce a este simposio de figuras neoclasicas, que a pesar de todo lo trasnochadas que puedan parecer transmiten con gran agudeza y absoluta precisión, la corteza autentica de un momento y un sitio ya partes del pasado pero no por ello despreciables. Sus imágenes de la Andalucía de las primeras décadas, del siglo XX, son perfectos daguerrotipo de la realidad que sus ojos veían.

es tan real el paisaje que parece fingido”

Sin embargo este fabuloso poeta marcó una evolución constante en sus palabras durante toda su vida, hasta el 1967 fecha de su fallecimiento. Diserta a menudo con locuacidad y ocurrencia, con humor y misterio, de las cosas que suceden dentro de cada hombre; o mejor dicho, de cada poeta, de ese que llevamos dentro. De su Argentina, presente y salvaguarda de la lengua española, como él dice en más de una ocasión.

No obstante lo que mas me impresionó de este poeta, fue su modernismo, esa latente anticipación sobre las formas lingüísticas futuras.

Yo no sé nada
tu no sabes nada
el no sabe nada
ellos no saben nada
ellas no saben nada
ustedes no saben nada
nosotros no sabemos nada
la desorientación de mi generación tiene su
explicación en la dirección de nuestra educación
cuya idealización de la acción era -!sin discusión¡-
una mistificación en contradicción
con nuestra propensión a la meditación
a la contemplación y a la masturbación
(gutural, lo mas guturalmente que se pueda)
Creo que creo en lo que creo que no creo
y creo que no creo en lo que creo que creo
cantar de las ranas
y subo las escaleras arriba
y bajo las escaleras abajo
Allí está? Aquí no está¡
Allá está? Acá no está
y subo las escaleras arriba
y bajo las escaleras abajo.

Del libro ESPANTAPÁJAROS 1932

Es este libro, de proso-poemas, un derroche de ingenio cargado de reflexiones intimas y no tan intimas, sobre diversas facetas de la vida, su metafísica avanza en paralelo a su ingenio, y traza una metamorfosis en el autor, en su siempre constante búsqueda de coherencia literaria. Hay imágenes de una viveza rotunda, casi inmaterial.

.-Y me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto,

.-Hasta las ideas más optimistas toman un coche fúnebre para pasearse por mi cerebro.

Es imposible si queremos entender a este poeta no transcribir parte de estos ESPANTAPAJAROS (Al Alcance de todos). En los que el reflejo de la verdad autentica asoma por cada pequeño poro, o cada letra.

4.

Abandoné las carambolas por el calambur, los madrigales por los mamboretás, los entreversos por los entrelones, los invertidos por los invertebrados. Dejé la sociabilidad a causa de los sociólogos, de los solistas, de los sodomitas, de los solitarios. No quise saber nada de los prostáticos. Preferí el sublimado a la sublime. Lo edificante a lo edificado. Mi repulsión hacia los parentescos me hizo eludir los padrinazgos, los padrenuestros. Conjuré las conjuraciones mas concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fui célibe, con el mismo amor propio con que hubiera sido paraguas. A pesar de mis predilecciones tuve que distanciarme de los contrabandistas, y de los contrabajos pero intimé en cambio, con la flagelación, con los flamencos.

Lo irreductible me sedujo un instante. Creí, con una buena fe de voluntario en la mineralogía y en los minotauros ¿Por que razón los mitos no repoblarían la aridez de nuestras circunvoluciones. Durante varios siglos, la felicidad, la fecundidad, la filosofía, la fortuna ¿no se hospedaron en una piedra?

!Mi ineptitud llegó a confundir un coronel con un termómetro¡. Renuncié a las sociedades de beneficencia, a los ejercicios respiratorios, a la franela. Aprendí de memoria el horario de los trenes que no tomaría nunca. Poco a poco me sedujeron el recato y el bacalao. No consentí ninguna concomitancia con la concupiscencia, con la constipación. Fuí metodista, malabarista, monogamista. Amé las contradicciones, las contrariedades, los contrasentidos…y caí en el gatismo con una violencia de gatillo.

Hay veces en que me recuerda, con toda sinceridad, a Fernando Pessoa, y en otras me ayuda a comprender por qué Augusto Monterroso, cuando se despertó vio como el dinosaurio, aún seguía allí.

Me conculca sentimientos diversos y dispares, como un funambulista que de las letras saltase a las palabras, y del silencio a la voz.

9.

¿Nos olvidamos a veces de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?

Hemos abierto las ventanas de siempre. Hemos encendido las mismas lámparas. Hemos subido las escaleras de cada noche, y sin embargo han pasado las horas, las semanas enteras sin que notemos su presencia.

Una tarde, al atravesar una plaza nos sentamos en algún banco. Sobre las piedritas del camino describimos, con el regatón de nuestro paraguas la mitad de una circunferencia. ¿Pensamos en alguien que está ausente? ¿Buscamos en nuestra memoria un recuerdo perdido?. En todo caso nuestra atención se encuentra en todas partes y en ninguna hasta que de repente advertimos un estremecimiento a nuestros pies y al averiguar de que proviene nos encontramos con nuestra sombra.

¿Sera posible que hayamos vivido junto a ella sin habernos dado cuenta de su existencia? ¿La habremos extraviado al doblar una esquina, al atravesar una multitud? ¿o fue ella quien nos abandonó para olfatear todas las otras sombras de la calle?

La ternura que nos infunde su presencia es demasiado grande para que nos preocupe la contestación a esas preguntas.

Quisiéramos acariciarla como a un perro, quisiéramos cargarla para que durmiera en nuestros brazos y es tal la satisfacción de que nos acompañe al regresar a nuestra casa, que todas la preocupaciones que tomamos con ella nos parecen insuficientes.

Antes de atravesar las bocacalles esperamos que no circule ninguna clase de vehículo. En vez de subir las escaleras tomamos el ascensor, para impedir que los escalones le fracturen el espinazo. Al circular de un cuarto a otro, evitamos que se lastime en las aristas de los muebles y cuando llega la hora de acostarnos, la cubrimos como si fuese una mujer, para sentirla bien cerca de nosotros, para que duerma toda la noche a nuestro lado.

14.

Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. !Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas¡

No te limpies los dientes por lo menos con los sexos usados. Rehuye dentro de lo posible las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis no trepides un solo instante, el mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia.

Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor para meter la lengua que tu propio bolsillo y que vale mas un sexo en la mano que cien volando.

Pero a mi abuela le gustaba contradecirse y después de pedirme que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente agregaba con voz de daguerrotipo.

La vida -te lo digo por experiencia- es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela !Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta¡…

La costumbre nos teje diariamente un telaraña en la pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y mas tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores, en vez de metamorfosear una silla en transatlántico.

Por eso -aunque me creas, completamente chocha- no me cansaré de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía.

Confeccionate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia se una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra.

!La imitación ha prostituido hasta los alfileres de corbata¡”

Toda una exposición de principios, rigurosa, extremada sin me apuran, pero por otro lado grandiosa, efervescente, disuasoria de toda contra-replica. Un furibundo enjambre de reflexiones estatuarias, llenas de displicencia, de conjuntos disjuntos por decirlo a su forma.

Y hemos dejado en el tintero un gran montón de ellas, reseñando lo que es la poesía para él, lo que son los demás poetas para si mismos, y una variedad, de absolutas disecciones de la vida y los hombres, capaces de llenar por si mismas todo un espacio literario.

12.

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se aprestan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Con posterioridad a este libro, publicó “PERSUASION DE LOS DIAS” 1942. Un libro en el que el vanguardismo empieza a ser patente hasta en las formas mas diminutas de la palabra. Subyugante sin duda, cercano a un modernismo, que ya se presiente y que posteriormente vendrá reflejado en la generación de los 50, y posteriores, sus pasos profundos y firmes hacia el futuro del poema que está por venir ya se trasluce en esta obra y más aún en la posterior: su último poemario “Las masmédulas” de 1963. Unos años antes de su muerte:

Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielos rasos,
para salir volando
desesperadamente


Abajo en la penumbra
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas,
los rumores cansados,
pero seguí volando
desesperadamente

……………………………….

(fragmento de “Vuelo sin orillas”) PERSUASION DE LOS DIAS.-

Y ya para acabar, y como ejemplo de esa evolución constante, en la que dibujó lentamente su obra, un precioso poema de este mismo libro. Titulado “Nocturnos”

No soy yo quien escucha
ese trote llovido que atraviesa mis venas

No soy yo quien se pasa la lengua entre los labios,
al sentir que la boca se me llena de arena.

No soy yo quien espera
enredado en mis nervios,
que las horas me acerquen el alivio del sueño
ni el que está con mis manos de yeso enloquecido,
mirando entre mis huesos las áridas paredes.

No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas.

Y dios estuvo enfermo.- (Cesar Vallejo)


cesar vallejo

Sin ser Cesar Vallejo (1892 1938) un poeta de hondo contenido social a no ser por algunas de sus ultimas propuestas en concreto me refiero a sus obras; “España aparta de mi ese caliz”, y “Poemas Humanos” es bien cierto que siempre tuvo un sesgo de repatriacion de los malditos. Aquellos en los que vio el reflejo de la injusticia de la vida. Ya que desde muy joven hubo de convivir en la Hacienda Roma, con esa situacion que rebeló un mucho su conciencia y lo hizo poco a poco inclinarse hacia el lado de una evolucion ideologica revolucionaria.

Sin embargo sus poemas anteriores a ese libro aunque no tan explicitamente, tambien tienen ese desasosiego por los projimos cercanos y lejanos con los que tanto enpatizó, la primera prueba de ello la da ya en su primer magnifico libro Los Heraldos negros. Cuyo poema que da titulo a continuacion transcribo:


Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos
la resaca de todo lo vivido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema,
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Tuvo una corta vida, facturada por una enfermedad mal descubierta y peor tratada, pero esos eran tiempos donde morian toreros en las plazas sin siquiera una forma de cortar la infección, asi que se nos fue a la edad de 46 años, él, que había nacido un día que dios estuvo enfermo.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del Diciembre de ese Enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrian,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo, grave.

(Espergesia)
Su vida estuvo marcada por la adversidad, en el Perú de esa epoca y procediendo de una familia numerosa y provinciana pero, gracias a su pluma, fue abriendose camino hasta desembocar en un viaje que lo llevaria a Europa, cambiando para siempre su formulación sobre muchas cosas, en concreto su concienciamento politico.

Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!

¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…
Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!

(Y despues de tantas palabras)

Enclavado según los estudiosos del tema, dentro del Modernismo, aunque a mi las etiquetas en cuanto a movimientos literarios como de cualquier otra indole, siempre me han parecido una necesidad pretenciosa de establecer vinculos entre el autor y el resto de sus contemporaneos, no puedo negar que el concepto aunque sea solo por el significado etimologico de esa palabra, le va como un guante, puesto que sus poemas, la mayor parte escritos a principios del siglo XX respiran un aura de modernidad isospechada en esa epoca.

Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.
Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.
Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.
¡Odumodneurtse!

(pienso en tu sexo)

Una vez instalado en Paris vivio con dificultades economicas al igual que la mayor parte de la Boheme de la epoca, sufrio una aparatosa emorragia intestinal que lo hizo pasar por quirofano

Y se mantuvo, escribiendo articulos en varias revista de la epoca. Y durante todas estas convulsiones vitales fue desgranadando una obra poetica para mi gusto iconmensurable, que lo hizo pasar a la historia de la poesia sin duda por la puerta grande.

Esta tarde llueve como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su “No seas así!”
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón

(Heces)

Dentro de mi concepto personal, una poesia solo puede transmitir de cara a quien la recibe, si tiene alma, la poesia debe de salir del corazón y de las tripas, de quien la escribe, aunque este mismo no lo sepa, debe ser un sentimiento, como decia Celaya, “no es una poesia gota a gota pensada”, creo firmemente que trabajarla hasta el exceso, recalcitrada palabra a palabra por un objetivo de perseguir la belleza solo desgasta su pasion su firmeza ,una poesia tiene que encerrar, parte del alma de quien la escribe, aunque como ya me he cansado de repetir, a veces el poeta no es mas que un instructor, un transmisor de palabras, que van llegando sin saber como ni quien las ha traido hasta su pluma.

Vallejo es si duda de una eficacia comunicativa absoluta, sus versos van calando, van haciendo sentir lo que él se siente, es una posesión continuada, suscrita letra a tetra.


En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o talvez que habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir
poca y harta y pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto…
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.

(En el rincón aquel, donde dormimos juntos)

Así va conteniendo poco a poco la belleza, esa sazón y desazón de todo, esa vida perpetuamente lista para que descifremos su cubierta, su fondo, su materia misma, su razón de todo. Es un indescriptible aroma en el que nos envuelven sus versos sin otra connotación que hacernos partícipes, presentes en su rito vital, en las consecuencias de todo.

UN HOMBRE DIJO:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne
cuando fui herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de
Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero
de una tienda de lacas.
Y otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del
Perú.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil
a mi padre.
Y el ultimo hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.

(El momento más grave de mi vida)

La muerte le llegó a temprana edad pero dejo una gran obra, este Peruano ilustre, en ella están todo los componentes, el amor, la lucha de cada día, el asombro, la muerte, el sexo, y una infinita colección de hermosura en la palabra, en todas y cada una de ellas

Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos…
¡Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
¡la estrella de la tarde partirá!
Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
¡de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
¡y quien habrá partido seré yo..

(Bordas de Hielo)

Me moriré en París con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París – y no me corro –
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

(Piedra negra sobre una piedra blanca)


Pero por suerte o por desgracia la vida solo es eso, esperar a la muerte. Y se murió en Paris 
con aguacero. Un dia de abril de 1938.

Y los sueños, sueños son.- (Pedro Calderón de la Barca)


calderon 2

Don Pedro Calderón de la Barca cierra con brillantez el periodo denominado Siglo de Oro del teatro español. Fue un estilista acendrado. Utiliza un lenguaje cercano al culteranismo de Don Luis de Góngora, y no abandona el verso barroco en ninguna de sus composiciones teatrales.

Revigorizó y dio fama postrera al Auto Sacramental, dado su gusto por los temas teológicos o sacros. Algunos de los títulos más  famosos que priorizaban los Sacramentos fueron “La Cena del rey Baltasar”,”Diablo mundo”,”El gran teatro del mundo”.

Si nos fijamos bien en un primer registro de su obra podemos observar que lo primero consiste en reordenar y condensar lo que en Lope aparece de manera difusa y caótica y en estilizar las notas de su realismo costumbrista. Así, reelabora temas originales de Lope en varias de sus obras maestras.

De las cuales sin duda alguna “La vida es sueño” es la mas extraordinaria y la que me trae a ocuparme en esta pagina de El.:

SOLILOQUIOS

(De Segismundo)

1

Oh mísero de mi oh infelice¡
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
(De “La Vida es Sueño”)

En sus obras aparece una rica galería de personajes representativos de su tiempo y de su condición social, todos los cuales tienen en común un tema del siglo: el honor, el patrimonio del alma enfrentado a la justicia de los hombres, caso de El alcalde de Zalamea, o las pasiones amorosas que ciegan el alma, cuestión que aborda en El mayor monstruo, los celos o en El médico de su honra.

Pero no es ése, desde luego, el principal motivo de su obra. En su segundo registro, el dramaturgo inventa, más allá del repertorio caballeresco, una forma poético-simbólica desconocida antes de él y que configura un teatro esencialmente lírico, cuyos personajes se elevan hacia lo simbólico y lo espiritual. Calderón destaca sobre todo como creador de esos personajes barrocos, íntimamente desequilibrados por una pasión trágica, que aparecen en El mágico prodigioso o La devoción de la cruz. Su personaje más universal es el desgarrado Segismundo de La vida es sueño, considerada como la cumbre del teatro calderoniano.

Esta obra, paradigma del género de comedias filosóficas, recoge y dramatiza las cuestiones más trascendentales de su época: el poder de la voluntad frente al destino, el escepticismo ante las apariencias sensibles, la precariedad de la existencia, considerada como un simple sueño y, en fin, la consoladora idea de que, incluso en sueños, se puede todavía hacer el bien.

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

(De “La Vida es Sueño”)

Con él adquirieron así mismo especial relevancia la escenografía –lo que él llamaba «maneras de apariencia»– y la música. La carpintería teatral se convirtió en un elemento clave en la composición de sus obras y el concepto de escena se vio revalorizado de una manera general, en la línea del teatro barroco. En cuanto a su lenguaje, se puede considerar que es la culminación teatral del culteranismo. Su riqueza expresiva y sus complejas metáforas provienen de un cierto conceptismo intelectual, acorde con el temperamento meditabundo propio de sus personajes de ficción.

Es sin duda un poeta universal dentro de la lengua española, sobre el que se han realizado numerosos y muy eruditos estudios y del que yo no podía sustraerme de acercar a estas páginas recogidas con el título de “Saldando Deudas”, puesto que abarca toda una parte de la historia de la poesía en mi país. Sin duda él, más que nadie se ha hecho merecedor a este modesto reconocimiento por mi parte, a la hora de unir personalidades relevantes en este mundo de la Lírica que a tantos nos atrae.

De amor y de amargura.- (Luis Alberto de Cuenca)


Luis Alberto

La obra poética de Luis Alberto de Cuenca me remite desde siempre; al amor, puesto que el amor o mejor dicho, el desamor es lo que ha ido sembrando a lo largo del tiempo en prácticamente todos sus libros. Ya en “Los Retratos” obra de 1971, convertida en pieza de coleccionistas, hasta “Sin miedo ni Esperanza” del año 2002, pasando por “La Caja de Plata” 1985, premio de la critica, se vislumbra en este poeta el sentimiento amoroso como casi el único referente de su poesía.

Posteriormente obtuvo el premio de poesía ciudad de Melilla por su obra “La vida en Llamas” 2006. Y hasta hoy, a saber, su ultimo libro publicado independientemente de todas las Antologías, es el titulado: “En la cama con la Muerte, 25 poemas fúnebres” de 2011.

Cada vez que te hablo, otras palabras

escapan de mi boca, otras palabras

No son mías. Proceden de otro sitio

Me muerden en la lengua. Me hacen daño

Tienen, como las lanzas de los héroes

doble filo, y los labios se me rompen

a su contacto, y cada vez que surgen

de dentro -o de muy lejos, o de nunca-,

me fluye por la boca un hilo tibio

de sangre que resbala por mi cuerpo

Cada vez que te hablo, otras palabras

hablan por mi, como si ya no hubiese

nada mio en el mundo, nada mio

en el agotamiento interminable

de amarte y de sentirme desamado.”

(Conversación)

En este poeta madrileño y polifacético, nacido en 1950, podríamos advertir, formas o formulas, creativas distinta al uso formal establecido en la poesía coetánea, su lenguaje es muchas veces noctambulo, lleno de espacio conocidos, en el que prima un cierto devocionario cinematográfico por decirlo sin tapujos.

En el hombro la herida me latía

como un segundo corazón. Si a ella

le dolían también no me lo dijo

La puerta se cerró. Por un momento

nos abrazamos y eso era la vida.

Pero volvió el dolor, volvió la niebla

sobre mis ojos y frente a mis labios.

Y volverían dudas y reproches,

y la herida del hombro, y su marido.”

(Casada)

¿Que es mas un inspector o un comisario?

Lo dijo distraída, desde lejos.

Se lo expliqué. Siguió “¿Por qué no tiemblas?

Yo soy mas peligrosa que esos tipos”

No sabía que hacer. Quería irme.

Largarme a conducir por un sembrado.

Devolver la licencia. Suicidarme.

Pero no me marché. Busqué sus labios

Y le cerré la boca con un beso.

(Peligrosa)

Su lenguaje directo, sin artificio, y para nada metafórico, sustrae como digo a una temporalidad, a un desgarramiento, sentimental, al que a veces impregna de un cierto cúmulo de referentes anglosajones al estilo de otros poetas de ese mismo ciclo de los ochenta en el que las influencias vienen un poco marcadas por ese culto al “Américan way of life “

Había sangre en su vestido. Sangre

en el escote y en las piernas. Sangre

en las mejillas. Sangre seca. Oscura.

La desnudé y lavé. Mientras dormía,

fui en busca de cartuchos. No fue fácil

encontrarlos. Por fin aparecieron

entre viejos papeles y revistas.

Cargué el fusil. Había menos niebla

dos o tres horas y amanecería”

(En peligro)

Su desenfado, se trasmite, en cada una de sus acotaciones, en cada uno de sus versos, que de forma trémula pero iracunda nos van acariciando mientras nos llevan lentamente a su devocionario particular; la mujer, la hembra que subyuga y transporta. Y aunque no se puede considerar para nada romántico en el sentido dieciochesco de la palabra, si que es seductor e iconoclasta.
Va derribando muros de intimidad desecha, apretujando como si dijéramos al lector contra las cuerdas.

Me gustas cuando dices tonterías,

cuando metes la pata, cuando mientes,

cuando te vas de compras con tu madre

y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas mas cuando es mi cumpleaños

y me cubres de besos y de tartas,

o cuando eres feliz y se te nota,

o cuando eres genial con una frase

que lo resume todo, o cuando ríes

(tu risa es una ducha en el infierno)

o cuando me perdonas un olvido.

Pero aun me gustas mas, tanto que casi

no puedo resistir lo que me gustas,

cuando, llena de vida, te despiertas

y lo primero que haces es decirme:

Tengo un hambre feroz esta mañana

Voy ha empezar contigo el desayuno”

(El desayuno)

Poeta del amor y el desencanto, desenfunda revolver y vitriolo, cuando se trata de poner las cosas en el sitio, después de que la vida o algunos episodios, nos remuevan nuestras propias miserias, y podamos contemplarlas desde fuera, como si nunca antes las hubiésemos sentido, como si nunca antes nos hubiesen rondado por las noches y les hubiésemos puesto alas de paloma.

Sus balas de sarcasmo e ironía a veces dañan más que las de plomo, pero también alientan la sonrisa. Y es que todo en el mundo si lo piensas está rodeado de Amor y de Amargura, tal y como se titula con acierto; su antología de 2002 Publicada en la editorial Renacimiento.

Me dices que Juan Luis no te comprende,

que solo piensa en sus computadoras

y que no te hace caso por las noches.

Me dices que tus hijos no te sirven,

que solo dan problemas, que se aburren

de todo y que estás harta de aguantarlos

Me dices que tus padres están viejos

que se han vuelto tacaños y egoístas

y ya no eres su reina como antes.

Me dices que has cumplido los cuarenta

y que no es fácil empezar de nuevo,

que los únicos hombres con que tratas

son colegas de Juan en IBM

y no te gustan los ejecutivos.

Y yo, ¿que es lo que pinto en esta historia?

¿Que quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?

¿Que de un golpe de estado libertario?

Te quise como un loco. No lo niego

Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo

era una reluciente madrugada

que no quisiste compartir conmigo

La nostalgia es un burdo pasatiempo.

Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio

pintate más, alisa tus arrugas

y ponte ropa sexy, no seas tonta

que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte

y tus hijos se van a un campamento,

y tus padres se mueren.

 (La mal casada)

No quiero despedirme sin antes dejar otra muestra de su excelencia creativa, en los versos que continúan esta pagina.

Un excelente canto al amor, que sobrevuela por encima de analogías y comparaciones.

Certero, breve, con propuestas aparentemente arbitrarias pero que bien miradas no lo son, pues mantienen estructuras para nada informales, al menos en su rítmica y su métrica que se deja seducir frecuentemente, por el endecasílabo.

Es Luis Alberto de Cuenca, sin duda un poeta para mi, muy cercano, ya que transmite en su propuesta cuestiones, que si bien se centran en la temática amorosa, nadie puede decir que no le hagan sentirse identificado.

Estoy aquí, mi amor, estoy aquí

velando tus naufragios en las noches

en que nadie responde, en las heladas

madrugadas vacías, en las tardes

de desesperación y de locura.

Pon en duda si quieres, que la Tierra

gire en el desdoblado precipicio

del espacio infinito alrededor

del sol, o que los astros sean fuego,

o que el amargo río de la vida

desemboque en la muerte. Pero nunca

dudes de que, en la fiebre del fracaso

o en la sed de la angustia, en el abismo

de la ansiedad y del desasosiego,

estoy aquí, amor mio, estoy aquí

Aunque tu no me veas ni me oigas.

 (Estoy aquí)

 

Un hombre lleno de febrero.- (Angel Gonzalez)


ANGEL GONZALEZ

Va hacer cinco años del fallecimiento de don Ángel González, poeta ilustrador de secuencias paradigmáticas, de la vida cotidiana, o de su vida cotidiana para ser más exactos.

Tuve la grata suerte de asistir en el año 2003, hace ya diez años, ¿quien lo diría?, a un gran recital de música y poesía, protagonizado por un cantautor en desuso, como Pedro Guerra y el maestro poeta Ángel González. Recuerdo que me emocionó, sentir a este hombre tan cercano, parafraseándose a si mismo en algunos de sus poemas. Circunspecto y sobrio, a la vez que calido y generoso, fue mostrándose ante  la concurrencia como ese señor mayor que sabía mucho de ser joven.

“Te llaman porvenir

porque no vienes nunca

Te llaman porvenir

Y esperan que tú llegues

Como un animal manso

A comer en su mano

Pero tú permaneces

Mas allá de la horas

Agazapado no se sabe donde

…Mañana¡

y mañana será otro día tranquilo

un día como hoy, jueves o martes

cualquier cosa y no eso

que esperamos aun, todavía, siempre.

(porvenir)

Y aunque para mí se hizo conocido de forma más tardía que el resto de los hasta ahora citados, su irrupción fue digámoslo sin ningún regomello, fulgurante, e impactante, desde que leí algunos de sus versos, como aquellos primeros que me taladraron el subconsciente titulados “Del campo o de la mar” de un libro que se llamaba y se llama: Procedimientos Narrativos.

Todo ese arrebato de emblemas vitales que conducen a la perdida de algo indefinible como la propia esencia, que venían tan bien reflejados en el poema, me hicieron de pronto mirar hacia el adentro y descubrir que en mi propio país, había muchas respuestas a la propia idiosincrasia del individuo, sin necesidad de buscar a Octavio Paz, o a Neruda o a Vallejo para que me guiaran por las claves.
Así encontré a don Ángel y lo seguí.

Huimos con nuestros enseres y nos dispersamos

Por los campos

Buscando preferentemente las orillas del mar

Y de los ríos

Dejamos atrás, la desolación, el sufrimiento,

la ciudad desierta y calcinada

no sabíamos que hacer en las mañanas

y marisqueábamos despacio por los acantilados

o, tumbados bajo el sol

dejábamos que tiempo planease sobre nuestras

cabezas

-tenaz y lento como un buitre-

nuestra futura destrucción quizá inminente

Thelonius Monk, Vivaldi y otros monstruos

Nos roían las entrañas percutían

en nuestras vísceras, colmaban

los cuerpos de deseo, de sed de alcohol

de angustia por las tardes

y la noche nos expulsaba con violencia fuera

de nuestros refugios

impulsados por algo parecido al miedo

acudíamos entonces en busca de otros rostros

gentes de todo el mundo compartían nuestra

urgencia

acosados por ritmos y canciones

-el rock igual que un látigo cruzándonos el

pecho-

Donde quiera que fueras Bob Dyland te encontraba

Estábamos seguros de que todo era inútil,

Mirarse, sonreír, hablar incluso,

Besar, amar, nada nos salvaría.

Nadie se salvará.

Nosotros mismos

nos entregamos dóciles:

era imposible resistir mas tiempo

El regreso fue largo y doloroso

La carretera estaba intransitable,

Había policías en los cruces,

Subimos a los trenes atestados,

Los niños pedían agua,

Las mujeres mostraban sus muslos sin malicia

Indiferentes, fatigados, sucios

-no había donde sentarse-

así llegamos.

Perdida la costumbre los asombrados ojos

Trataban de orientarse penetrando las ruinas

El otoño oxidaba la ciudad y sus parques

Definitivamente el verano

Había terminado

(Del campo o de la mar)

Vivió su niñez, en una época oscura y tenebrosa de nuestra historia, en eso como a tantos otros no le acompaño la suerte, una época de guerra y muerte, en la que los amigos se desamigaban, los hermanos de deshermanaban, y los conocidos se desconocían en un momento.

Época en la que como bien decían en la película de Jaime Chavarri con guión de Fernando Fernan Gomez; “Las bicicletas son para el verano”. Después de la guerra, no llegó la Paz, sino la Victoria, lo cual implica la represión de los vencidos, la continuación de los odios, los rencores, el no olvido, que hasta hoy perdura.

Y en ese mundo gris de la posguerra empezaron a brotarle los versos a don Ángel, como si fueran parte de si mismo. Y un gran reflejo de ello son los que a la postre siguen.

Aquí Madrid mil novecientos

Cincuenta y cuatro: un hombre solo

Un hombre lleno de febrero

Ávido de domingos luminosos

Caminando hacia marzo paso a paso

Hacia el marzo del viento y de los rojos

Horizontes –y la reciente primavera

Ya en la frontera del Abril lluvioso

Aquí, Madrid entre tranvías

Y reflejos un hombre, un hombre solo

Mas tarde vendrán mayo y luego junio

Y después julio y al final agosto

Un hombre con un año para nada

Delante de su hastío para todo.

A pesar de lo dicho, y de los tiempos surcados, hay que reconocer en este noble y cercano poeta, su mucho y gran sentido del humor, reflejado también en sus poemas, sutil e inesperado como pocos, se mete por las rajas de corazón sin hacer sangre, pero a veces levantando ampollas, solo a veces.

Escribir un poema se parece a un orgasmo:

Mancha la tinta tanto como el semen,

Empreña también más en ocasiones

Tardes hay sin embargo

En las que manoseo las palabras

Muerdo sus senos y sus piernas ágiles

Les levanto la falda con mis dedos,

Las miro desde abajo

Les hago lo de siempre

Y, pese a todo, ved:

No pasa nada

Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:

“Lo digo y no me corro”

Pero él disimulaba.

(A veces)

 …………………………….

Después de haber comido entrambos doce

Nécoras

Alguien dijo a Pilatos

-¿y que hacemos ahora?

El vacilo un instante y respondió

Educado, distante, indiferente

–         Chico tu haz lo que quieras.

Yo me lavo las manos.

(Final conocido)

Siempre jugando a ser contradictorio, Don Ángel consiguió asentarse en su propio estilo poético que a fin de cuentas, es lo que cada autor procura, no para ser distinto, no para que no lo acusen de plagio, o de no tener voz propia, sino simplemente para ser uno mismo, para identificarse uno a si mismo, como si en realidad fuese una necesidad de cada uno para sentirse vivo en este mundo, este mundo en el que “ya desde muy temprano se hace tarde”

Fue en 1985 cuando fue editado este libro (Prosemas o menos) del que ahora entresaco este poema como si fuera un conejo de un sombrero

Ya desde muy temprano

Ayer fue tarde

Amaneció el crepúsculo y al alba

El cielo derramo sobre la tierra

Un gran haz de penumbra

Cerca del medio día

un firmamento tenue e incompleto

-¿cifra de nuestra suerte?-

brillaba todavía en el espacio

(la luna no iluminaba al mundo;

su cuerpo transparente

nos permitía tan solo adivinar

la existencia mas alta de otro cielo

inclemente también, inapelable)

Seguimos esperando, sin embargo.

Imprecisas señales

-un latido de pájaros, a veces;

el eco de un relámpago,

súbitas rachas de violento viento-

nos mantenían alerta

A la hora del ocaso

Salió un momento el sol para ponerse

Y confundió las sombras con ceniza

(No tuvo ayer su día)

Algunas tardes cuando desde mi casa miro por las ventanas y veo el campo y la tierra que se va mojando lentamente con esa lluvia fina del “Veratoño” que es como yo he dado en llamar a ese tiempo de mediados de octubre, antes de que el frío empiece a dejarnos helados, compruebo sin mucha agudeza, que las nostalgias que se van quedando pegadas a mi boca vienen casi siempre rodeadas de versos, de poemas que me fueron llegando a través de los años y los libros.

Ángel González fue uno de los que llenó este espacio de nostalgias con deforestación premeditada, con un algo de su ser, que latía y se me iba metiendo como la escarcha se introduce en las hojas al amanecer, gotita a gotita, hasta llenarlas enteras de brillo con la luz postrema de la mañana.

¿Qué sabes tu de lo que fue mi vida?
Ahora solo ves estos últimos años

Que son como la empuñadura de un cuchillo

Clavado hasta el final de mi costado
Arráncalo de golpe y un borbotón de sueños

Salpicará tu rostro
Podría dejarte ciega. Ten cuidado.

(¿Qué sabes tu de lo que fue mi vida?)


¡Buenas noches Don Ángel. Feliz sueño¡

Sorprender a la muerte.- (Claribel Alegria)


claribel 3 copiar

La poeta Nicaragüense Claribel Alegría, entró a formar parte de mi imaginario lírico allá por lo años ochenta, cuando en una biblioteca municipal me asomé casi sin saberlo, ni quererlo a su mundo interior y exterior, a su visión pictórica y a veces agridulce de la vida.

Fue una pequeña muerte
tu partida.
Una muerte pequeña que me crece
cuando imagino
a veces que estás cerca
y me obstino en dar vueltas
por las calles
y regreso a mi casa
con la lluvia
cayendo
y me asalta tu voz
en la noche
sin horas.

                 (Pequeña muerte)

Perteneciente a la conocida como “Generación comprometida”.
Sus escritos abordan asuntos como el amor, la muerte o el anhelo y la esperanza vital.

Sus formas de reflexión sobre el mundo que la rodea y la vida que le impone, a veces esconden una relación humana con los sentimientos más simples y a la vez más intensos que el mundo nos aporta en todas y cada una de sus dimensiones.

Qué lástima que duermas
y se interrumpa el diálogo
y no sientas mi beso
en tus ojos cerrados.

Qué lástima tu infancia
así truncada,
ese tiempo sin tiempo
a medio abrir
por el que ya empezaba
a vislumbrarte.

Mañana todo habrá cambiado:
otra vez hablándonos
de lejos
desde nuestras esquivas
soledades.

Qué lástima
los signos de mi amor,
mis apretados círculos
de miedo
que no sé si entendiste.

(Que Lastima)

 

Su obra poética es extensa al igual que su vida, de entre todos sus títulos a mi me llegó por uno de esos azares de la vida su antología titulada: “Suma y sigue” cuya publicación en España coincide con el frustrado intento de golpe de estado promovido, por el Teniente coronel Tejero y el General Milán del Bosch entre otros.

Fue su descubrimiento una ráfaga de aire en mis antecedentes poéticos hasta aquel entonces, en el que mi interes solo abarcaba a Machado, León Felipe, Juan Ramón y algunos otros.

Descubrí en las palabras de esta mujer, de origen Nicaragüense, aunque de trasfondo Salvadoreño, pues así es como ella se considera, ya porque su madre fuese también del Salvador o porque vivió allí durante ocho años, la afable sensación de lo cercano, de lo directo; marcado con palabras sencillas, con metáforas comprensibles y cercanas:

Quiero entrar a la muerte
con los ojos abiertos
abiertos los oídos
sin máscaras
sin miedo
sabiendo y no sabiendo
enfrentarme serena
a otras voces
a otros aires
a otros cauces
olvidar mis recuerdos
desprenderme
nacer de nuevo
intacta.
(Quiero entrar en la muerte)

…………………………………………………………………………

A mi madre

Dicen que la muerte es solitaria
que nos morimos solos
aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman
pero tú me llamaste
y yo no estuve:
no te cerré los ojos
no te besé la frente
no te ayudé a pasar
al otro lado
estuve lejos
lejos de ti que me alumbraste
me nutriste
educaste mis alas.
No cumplí con el rito
estuve lejos
lejos
y ese es el sollozo que me arrebata en olas
en cúpulas
en grutas
y no puede salir
y me persigue en sueños
y me ahoga.
Perdóname/libérame
necesito aullar
batir tambores
un golpe en la cerviz
un estallido
para arrancar de cuajo este sollozo
y no invocarte más
en desolados
versos.
(Rito incumplido)

Sus poemas, me resultaron ráfagas de luz dentro de una sombra extraña, que crecía en mi interior desde muy pronto, cuando todo se traslucía en el temor a la muerte, (como decía Costafreda). Ese profundo tesón de pesadumbre, desmarcaba un poco mi vida, de la realidad del joven que supuestamente era por ese entonces.
Encontraba sus versos llenos de esa vívida sensación de la desesperanza esperanzada.

Yo,
poeta de oficio,
condenada tantas veces
a ser cuervo
jamás me cambiaría
por la Venus de Milo:
mientras reina en el Louvre
y se muere de tedio
y junta polvo
yo descubro el sol
todos los días
y entre valles
volcanes
y despojos de guerra
avizoro la tierra prometida.

                               (Ars poética)

Cuando el amor se aja
se marchita
se te vuelve amarillo
no hay remedio
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando el canto se oxida
y el paisaje
y todo lo vivido
es un espectro
tu único refugio
es la sonrisa:
ese muro cerrado
impenetrable
sin ayeres
sin hoy
y sin mañanas
donde todos los sueños
se hacen trizas.

(El muro de las sonrisas)

No se muy bien por qué, pero el mundo de Claribel, en la poesía es un mundo de sentimientos sonoros, que más allá del sexo de quien lo escribe es una reflexión genérica a todos abarcable. Y aunque nunca las mujeres han ocupado este espacio fílmico en mi ideario poético, y no por ninguna discriminación,  en mi constituye un verdadero punto de partida, para interiorizar la vida, la obra de esta mujer octogenaria, que ha sabido como nadie, transmitir la sustancia en el verso, la vida en la palabra, el amor en la vida.

¿Por qué no detenerme
en esa esquina
y sorprender a la muerte
por la espalda?

Al margen pues de su currículo, poco reconocido, o menos de lo que debiera, tanto allá como acá del atlántico, es para mi como dijera Pacheco, sobre los poetas del continente americano, una de esas voces, indiscutibles en el panorama de la poesía en lengua española no ya del siglo veinte sino del tiempo. Como una esponja que empapara el mundo su palabra sin roces, ni indignas pretensiones, sobrevuela el concepto que yo en particular tengo del Ars poética.-

Ya mi tiempo se agota
estoy casi al final
Del corredor
entre el humo
el tumulto
los destrozos
que van quedando atrás
descubro otras mujeres
que fui yo
y esta yo
que hoy las mira
con su carga de cuerpo
y de nostalgia
se aproxima hacia otra
que saltará del nicho
nos mirará un instante
y seguirá su viaje
hacia esa oscuridad
que nos espera.

(Instantaneas)  a Eliseo Diego.