A la sombra de Pessoa


pessoa1(Los poemas escritos a continuación provienen o me fueron sugeridos por la lectura del Libro del Desasosiego de Don Fernando Pessoa)

IL

“…Cuando duermo muchos sueños
salgo a la calle con los ojos abiertos…”
descubro mi alma a través de los ojos
y aquel que me mira me ve como soy
sabiendo que soy otro.
Mi disfraz se desprende,
se me cae de los hombros
y mi cuerpo aparece sin dejar de ser sombra.
Mis músculos sin brillo
aparente, gastados, se muestran ante todos
sin censura.
Y mis ojos abiertos al salir a la calle
o tal vez al abismo, llenos de sueños
consumados, nocturnos
acaban delatándome.


Tus manos en el piano conformaban
un único paisaje ante mis ojos.
“… Un estado del alma es un paisaje…”
La reverberación de un suceso,
un cataclismo sin continuidad.
Es como un rostro permanente y firme
esculpido en la roca del recuerdo,
esperando el abrazo del viento,
la erosión crepuscular y tenue
del lento transcurrir del tiempo. 


LXIX

“… Alrededor de mi solar soñado,
todos los árboles estaban en Otoño…”
Sobre la verja del jardín que evoco
la herrumbre había oxidado
el perfume de todos los gladiolos.
La fuente desangrada,
era un festín marchito, y las acacias
igual que las palomas,
iban en desbandada
como queriendo atravesarme el alma.  


XXXII

“…Me hago compañía en los varios
disfraces con que estoy vivo…”
No recuerdo mi cara algunos días,
porque el espejo me devuelve un rostro
cada vez diferente de los muchos
que habito. Tienen ojos
pero no reconozco sus miradas
a veces soy su extraño
y se me antoja, que “vivir es ser otro”


LXXIX

“…Amo con la mirada…”
en ella pongo la dimensión de todos los metales
dejo que suenen como cristales rotos
como un montón de estrellas diminutas
clavadas en tu rostro.
Amo con la mirada
y eludo de esta forma cualquier caudal sonoro
que conduzca al engaño
se abren los poros reflejando el alma
como un espejo viejo.
Ya que no hay forma humana
de que la sinfonía concluya “allegro molto”
amo con un “adagio” en la mirada
con un surco de sangre entre los ojos,
con dos gotas de aire sobre el alma. 


XXXVI 

Atravieso por calles la ciudad
Se me indigesta el alma,
cuando miro hacia un lado y hacia el otro
y no veo a nadie, y me pregunto:
¿Dónde estarán los vivos?
– porque los muertos somos todos.


LIX

“…Nunca he tenido el arte
de estar vivo activamente,
he equivocado siempre
los gestos en los que nadie
se equivoca…”
Y he muerto muchas veces,
pensando que vivía.
He vivido creyendo que era
un muerto al que nadie veía.
¿Dónde estarán los vivos?
en esta larga calle hirviente
de bichos humanos.
Aun me pregunto a veces,
cuando nadie me mira
si el lugar que he dejado
a mis espaldas, lo ocupará
algún vivo, que
verdaderamente viva.


XIX

Las cosas que suceden a nuestro alrededor
no llegan a afectarme demasiado,
sin que esto signifique saberme indiferente
dejo que todo pase por mi lado,
sin demasiada cuenta, como ausente.
Así me detengo en la vereda
y “sea como sea; dejo que sea” 


Tengo los ojos cansados
del llanto que no han llorado.
Tomo demasiado en serio
las cosas que no me pasan,
y veo muertos y enterrados
los sueños que no he soñado.
La vida tiene estas cosas;
embarcaderos del alma,
aprietan pero no ahogan,
Cuando subo los peldaños
pensando que habrá allí arriba
me doy cuenta que no importa
que da igual que no sonría,
al final habrá otro hueco
en la escalera vacía.  


LV

“Aunque tenga añoranzas
hasta de lo que no ha sido nunca mío,
no puedo precipitarme
y descubrírtelas;
pensarías que soy yo.


XXVI
“Hay una especie de reumatismo en todo cuanto soy”
Un pinchazo en el alma, una raspadura en el corazón.
He sacado billete a la estación de reposo, más cercana
en el Sur. Pero nada que hago me soporta a mi mismo.
Estoy traspapelado como un maldito informe,
de lado a lado grito pero nadie me oye, ni me ve, ni me siente.
Se ha ablandado mi ser y “todas las cosas sobre las que
me inclino, tienen aristas para mi alma.”


XXXIII

“Entre la vida y yo ha habido siempre cristales oscuros”
No se cual ha sido mi propósito, ni mi idea ultima,
se que toda aprensión es un lujo, y que el dolor es rutina.
Bajo la sospecha de estar desdoblándome en otros,
he conseguido mis mayores logros, es decir:
pasar inadvertido, como si de un golpe de viento se tratase.
Ahora que ya me voy, he de pensar que el éxito no existe,
que el fracaso esta siempre rodeándolo todo,
y que por mucho esfuerzo que se haga no hay solución posible.
Estoy desheredado de la vida, y solo puedo seguir
como si nada, caminando por cristales rotos,
que desangran las plantas de mis pies.


XL

Es la nostalgia del otro que yo podría haber sido
la que me destroza y sobresalta.
Podría haber sido un Groucho, o un Pirata,
con su pata de palo y con su Loro.
Podría haber sido un nieto de un vizconde,
Un todo poderoso. Podría haber sido un tango,
tal vez una milonga. Un beso de verano.
Un hombre solo. Otro.


XXXV

“He pasado ante ellos extranjero, pero ninguno ha visto que lo era.
Nadie ha supuesto que a mi lado, estuviese siempre otro que al
final era yo”
Entre unos y otros siempre me hallo en suspenso gravitando
como si sobre un mapa se escribiera de nuevo una ruta a seguir.
Siempre yendo entre otros, siempre siendo quien soy.
Lleno de incertidumbre mi destino no encuentra la razón de existir.

LXIX
“La tragedia principal de mi vida
Es como todas las tragedias
Una ironía del destino”
En sueños voy caminando contigo
En sueños hablo de ti.
En sueños siempre te he vivido.
Pero nunca más que en sueños
Tu corazón ha sido mío.
A veces se me ablanda el alma
Se que solo he sido esclavo
De circunstancias exteriores.
Pero lo que soy seria insoportable
Si no pudiese acordarme de lo que he sido
Ahora, cierro los ojos cansados
Del llanto que no han llorado.
Y sin remedio alguno me despido

LXXXI
Uno se queda solo y despacito,
va viéndolo todo; los ojos,
los saludos, los espejos,
el paso de algún tren.
Uno se va callando poco a poco,
y sufre de silencio,
y va pasando,
se va dejando
transcurrir en todo,
del sillón a la cama,
de la cama al sofá.
Uno va haciendo acopio de tristeza,
Hasta llegar al fin,
“y en estas horas de angustia sutil,
se nos vuelve imposible, hasta en sueños,
ser amante, ser héroe, ser feliz”.

LIX
Ando como si nada tuviese remedio
Dolorosamente consciente del mundo
Como si la soledad de mi alma se ensanchase
Siento profundo el demoledor espacio rodeándome
Cárcel infinita de la que no se puede huir
Ruedo por entre calles enjauladas
Llenas de libertades que no existen
O que yo no puedo ver ni sentir.
Planifico mi miedo mientras busco
Despacho tras despacho alguien entre los otros
Que en un gesto piadoso se conmueva de mí
Y si es algo posible resuelva en la medida
De las cosas humanas el trago macilento
Que tengo que pasar cada fila de mesas
Y de caras, cada ventanilla que a mi paso
Se entorna como un ojo siniestro.
En todos los despachos donde dormitan, buceo
Buscando salidas a problemas creados
Desde su profunda falta de rubor, por ellos mismos,
Y encuentro paradigmas, insolubles e insalvables
Que me detienen en el absurdo infinito
Como cárcel eterna de la que no se puede huir.
Y en estos dilemas perdido
Pienso de pronto en el sinsentido de nuestro tiempo
Y a veces, se me da por morir.

XIII.-

En la desesperación de los momentos
en que vas restándole a mi vida
como en un “apartheid” premeditado
todas las ilusiones y los sueños,
solo puedo naufragar, y hundirme
como un cadáver flotando en el Océano.
Me muevo entre tus argumentos
y su inutilidad infructuosa, cada día
no hallo sosiego para ver las cosas
de la manera que te gustaría,
porque ya no es posible hacer que surja
otra cosa que no sea melancolía,
vivo en la grieta de las piedras rojas;
Si el corazón pensase, pararía”.


LXXV.-

Como casi todas las mañanas
Esta mañana me he levantado temprano
y he tardado en prepararme para existir”
He salido a la calle y entre la gente
que pululaba su existencia por la aceras
vacías de la avenida de las palomas
he reconocido a mi sombra dentro de un
autobús. El de la linea doce exactamente.
Ese que lleva en dirección al norte

Ahora que lo pienso me pareció en su rostro
observar la tristeza que con antelación
se había afianzado sin pedir permiso.
Vivir, es una sensación que no perdona.
Me agarré al pasamanos de mi imaginación
y tuve por un rato la extraña sensación
de vivir de prestado, como un maldito sueño
soñado por alguna otra persona.

XXXVII.-

Todo me sabe a ti dicen mis sueños,
y así voy caminando entre nostalgias
a través de los campos de mi vida
como si no supiese el tiempo que
una de las nostalgias mas dolorosas
es la de las cosas que nunca ocurrieron”


XXXVII.- (variante)

Son muchas las nostalgias que llevo congregadas
en mi manera siempre antigua de mirar las estrellas,
se acercan sigilosas cuando aprieta la noche
y me cercan por todos los lugares como alambre
de espinos que quisiera enredarme.
Pero de todas ellas, de todas las que vengo y vuelvo
sin duda la que es mas dolorosa es la de las cosas
que nunca ocurrieron.