Las almas cotidianas.-


ancianos-cotidianos 2

No había mucho que hablar
ya estaba todo dicho
había pasado tanto tiempo
desde que los presentaron
que ya no tenían nada que decirse
siempre estaban callados.
Leyendo en sus butacas
respectivas pasaban cada tarde
apenas sin diálogos
-Una taza de té? le dijo ella
él la miro al soslayo
y asintió con su cabeza
en un gesto cansado.
Se cerraron las puertas a su paso
y entró por la ventana
un viento helado recordando
al otoño que llegaba.
Nunca estuvieron solos,
siempre se respetaron
Tal vez algunas dudas
en todos esos años le rondaron
pero al final antes de irse a la cama
lo pensaban: ¡Y bien, esto era el todo¡.
Y seguro que la razón no les faltaba.
Hasta que alguna noche,
en algún dulce sueño se encontraron.

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