Y dios estuvo enfermo.- (Cesar Vallejo)


cesar vallejo

Sin ser Cesar Vallejo (1892 1938) un poeta de hondo contenido social a no ser por algunas de sus ultimas propuestas en concreto me refiero a sus obras; “España aparta de mi ese caliz”, y “Poemas Humanos” es bien cierto que siempre tuvo un sesgo de repatriacion de los malditos. Aquellos en los que vio el reflejo de la injusticia de la vida. Ya que desde muy joven hubo de convivir en la Hacienda Roma, con esa situacion que rebeló un mucho su conciencia y lo hizo poco a poco inclinarse hacia el lado de una evolucion ideologica revolucionaria.

Sin embargo sus poemas anteriores a ese libro aunque no tan explicitamente, tambien tienen ese desasosiego por los projimos cercanos y lejanos con los que tanto enpatizó, la primera prueba de ello la da ya en su primer magnifico libro Los Heraldos negros. Cuyo poema que da titulo a continuacion transcribo:


Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos
la resaca de todo lo vivido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema,
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Tuvo una corta vida, facturada por una enfermedad mal descubierta y peor tratada, pero esos eran tiempos donde morian toreros en las plazas sin siquiera una forma de cortar la infección, asi que se nos fue a la edad de 46 años, él, que había nacido un día que dios estuvo enfermo.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del Diciembre de ese Enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrian,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo, grave.

(Espergesia)
Su vida estuvo marcada por la adversidad, en el Perú de esa epoca y procediendo de una familia numerosa y provinciana pero, gracias a su pluma, fue abriendose camino hasta desembocar en un viaje que lo llevaria a Europa, cambiando para siempre su formulación sobre muchas cosas, en concreto su concienciamento politico.

Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!

¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…
Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!

(Y despues de tantas palabras)

Enclavado según los estudiosos del tema, dentro del Modernismo, aunque a mi las etiquetas en cuanto a movimientos literarios como de cualquier otra indole, siempre me han parecido una necesidad pretenciosa de establecer vinculos entre el autor y el resto de sus contemporaneos, no puedo negar que el concepto aunque sea solo por el significado etimologico de esa palabra, le va como un guante, puesto que sus poemas, la mayor parte escritos a principios del siglo XX respiran un aura de modernidad isospechada en esa epoca.

Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.
Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.
Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.
¡Odumodneurtse!

(pienso en tu sexo)

Una vez instalado en Paris vivio con dificultades economicas al igual que la mayor parte de la Boheme de la epoca, sufrio una aparatosa emorragia intestinal que lo hizo pasar por quirofano

Y se mantuvo, escribiendo articulos en varias revista de la epoca. Y durante todas estas convulsiones vitales fue desgranadando una obra poetica para mi gusto iconmensurable, que lo hizo pasar a la historia de la poesia sin duda por la puerta grande.

Esta tarde llueve como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su “No seas así!”
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón

(Heces)

Dentro de mi concepto personal, una poesia solo puede transmitir de cara a quien la recibe, si tiene alma, la poesia debe de salir del corazón y de las tripas, de quien la escribe, aunque este mismo no lo sepa, debe ser un sentimiento, como decia Celaya, “no es una poesia gota a gota pensada”, creo firmemente que trabajarla hasta el exceso, recalcitrada palabra a palabra por un objetivo de perseguir la belleza solo desgasta su pasion su firmeza ,una poesia tiene que encerrar, parte del alma de quien la escribe, aunque como ya me he cansado de repetir, a veces el poeta no es mas que un instructor, un transmisor de palabras, que van llegando sin saber como ni quien las ha traido hasta su pluma.

Vallejo es si duda de una eficacia comunicativa absoluta, sus versos van calando, van haciendo sentir lo que él se siente, es una posesión continuada, suscrita letra a tetra.


En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o talvez que habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir
poca y harta y pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto…
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.

(En el rincón aquel, donde dormimos juntos)

Así va conteniendo poco a poco la belleza, esa sazón y desazón de todo, esa vida perpetuamente lista para que descifremos su cubierta, su fondo, su materia misma, su razón de todo. Es un indescriptible aroma en el que nos envuelven sus versos sin otra connotación que hacernos partícipes, presentes en su rito vital, en las consecuencias de todo.

UN HOMBRE DIJO:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne
cuando fui herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de
Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero
de una tienda de lacas.
Y otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del
Perú.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil
a mi padre.
Y el ultimo hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.

(El momento más grave de mi vida)

La muerte le llegó a temprana edad pero dejo una gran obra, este Peruano ilustre, en ella están todo los componentes, el amor, la lucha de cada día, el asombro, la muerte, el sexo, y una infinita colección de hermosura en la palabra, en todas y cada una de ellas

Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos…
¡Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
¡la estrella de la tarde partirá!
Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
¡de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
¡y quien habrá partido seré yo..

(Bordas de Hielo)

Me moriré en París con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París – y no me corro –
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

(Piedra negra sobre una piedra blanca)


Pero por suerte o por desgracia la vida solo es eso, esperar a la muerte. Y se murió en Paris 
con aguacero. Un dia de abril de 1938.

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