Cuando Muero


reloj-copiar

 

 

He vuelto al pan de cada día, a la sopa de ganso,
A encontrarme mal cuando termino el desayuno.
Ando sin convicción por los márgenes grises
de la calle de en medio. Y no veo que del cielo
me caigan las estrellas. ¿Hay estrellas?
Busco en el vagón del metro que me lleva,
alguna cara extraña que me haga reflexivo

He perdido el reloj que marcaba las horas,
y se me pasa el tiempo sin saber cuando acaba,
y me llega la noche por sorpresa, como un ladrón
que empuja mi ventana. ¿Hay ventanas?

No entiendo las canciones que hablan de amor,
ahora que se que nunca he estado enamorado.

Ando desconfiando de todo lo que miro,
porque no queda nada verdadero.
Y debajo de la cisterna del lavabo aun sigue la pistola.
Esta cargada de balas y de sueños,
de peritas en dulce, y de guardias jurados,
de misteriosas muescas asesinas,
y de muertos antiguos que están por enterrar.

 

Hoy me duelen las muelas del juicio, y también
las de la falta de cordura, no me trago el anzuelo,
ni la primera copa, ni la última.
Dando palos de ciego
descuelgo una piñata que encerraba,
tu corazón dormido, soñoliento,
esperando un recuerdo o un milagro.

Han pasado los años, tantos años…
demasiados despojos han quedado tirados.
Este camino viejo, de sombras y recuerdos
ha quedado plagado, de cadáveres.
Nadie mira ya a nadie.
Es tan difícil vivir sobre seguro.

Soy de Laguna Negra, vivo en Humilladero.
Mi dirección no existe.
¿Acaso no estoy muerto?

 


 

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